Aprendiendo de los maestros…
El primer medio de que se sirve el iniciado en el camino contemplativo es el silencio, por medio del silencio nos abrimos a la experiencia del Ser. El silencio como camino para la experiencias en que el hombre descubre el SER en si mismo, es ejercitado dentro del arte del recogimiento silencioso. El punto central de los monjes es el recogimiento silencioso, pero la sentada silenciosa no es solo practicada en los claustros. Es una práctica que forma parte de la vida de muchos hombres y mujeres… pero esta practica, solo al que busca aportará su más profunda posibilidad: el encuentro con el propio ser.
El fondo primigenio de la vida, tan fácilmente acallado por nuestra pretendida lucidez, nos habla, ante todo en el silencio. Ese silencio y calma no es ausencia de vida. Es más bien el silencio de esa sima de la eternidad en que todas las cosas están inmersas. Algo así como el silencio de Dios que, desde su reposo contempla su obra, con todo su pasado presente y futuro, en su unidad y totalidad. El que entienda este reposo como muerte o disolución, se quedará admirado de la inaudita actividad que puede brotar de ese perenne silencio. Ese silencio de lo insondable, manantial siempre claro de fe, porque nos colma con una vida que está más allá de todas las ideas y conceptos y, por lo mismo, es inaccesible a los tiros de imágenes, conceptos e interrogantes.
Paz y bien
Leo
Leo, saludos y le deseo Felices Pascuas y un Nuevo Feliz Año 2012. Me gustó mucho este artículo, pues la gente no entiende el silencio como un camino, mucha gente entiende el silencio como si fuera timidez, si fuera una persona apática, si fuera ignorancia y cuando se trata de internarse en si mismo si que menos lo entienden. Me identifico con este artículo, puedo decir que el silencio es un gozo constante de estar compenetrado con el SER y el propio ser y estar activo.